martes, 8 de mayo de 2012

Briconsejos para los implantes cocleares

Después de más de un año de uso de los implantes, hemos ido afinando un par de trucos con los implantes de Paula que todo el mundo que los ve nos dicen que son muy útiles.

El primero de ellos lo llamaremos la "Pinza-Goma-Con-Mic-Lock-Integrado"

Si tenéis un niño pequeño que usa implante(s) cocleare(s) sabréis que con las orejitas que tienen es muy difícil que el procesador aguante en su sitio. Cualquier movimiento brusco hace que el procesador se descuelgue y se caiga al suelo. Para este fin, Cochlear desarrolló los "Snugfit".

 La primera versión eran de plástico transparente y se encajaban por encima del procesador del mismo modo que lo hacen las carcasas de colores. Esto impedía usar dichas carcasas y por lo que se comentaba entre los usuarios, este tipo de Snugfit no eran todo lo cómodo que se hubiese deseado.


La segunda versión es la que recibimos nosotros con el primer implante. Es una versión mejorada en la que el Snugfit reemplaza el cuerno delantero del implante por uno de silicona y por detrás y envolviendo de la oreja hay una barrita flexible que se puede ajustar a la forma y tamaño del pabellón auditivo. Los fabrican en tres tamaños diferentes y en todos los colores de los procesadores. Podéis ver cómo queda en este otro blog: http://lonestarcouple.blogspot.com.es/2011/01/keeping-his-ears-on.html

Es una solución bastante buena pero tiene pequeñas pegas: No permite usar carcasas de colores y si bien sujetan bastante bien los implantes, no son infalibles.

Para asegurar que los implantes no salgan despedidos por los aires al hacer un movimiento brusco. (¿Os imagináis el implante volando y cayendo en la arena del patio del cole en medio de la fila para ir al comedor? ¿os ha subido la tensión arterial al pensarlo? Bien, seguimos.), hace falta usar una pinza que se agarre a la ropa. Una vez más, no vale cualquier pinza. Tiene que tener un perfil bajo para que no moleste cuando se apoye o se tumbe. y tiene que ser de metal para que dure (colegio... patio...)

Otro punto a tener en cuenta para nosotros era la posibilidad de poder usar las carcasas de colores que tanto le gustan a Paula y que incluso tenemos personalizadas con pegatinas de Skinit. Otra ventaja además al usar las carcasas es que no hace falta utilizar el pestillo que bloquea la batería y que es engorroso de utilizar porque requiere un minidestornillador que no siempre se tiene a mano.

Con estos requerimientos nos pusimos a pensar (y a preguntar) y hemos dado con la siguiente solución:

Necesitas:


Pinza amarilla de Phonak.












BTE Mic Lock de Cochlear para los implantes de la serie ESPrit. Es un sencillo tubito de goma con una arandela ancha en uno de los extremos. Se compran de 5 en 5 (referencia Z60314) y son muy baratos.






Para hacer el "híbrido" hay que cortar las gomas amarillas de la pinza para retirar las arandelas de silicona. Esas arandelas hay que guardarlas para el siguiente briconsejo. Las gomas que vienen en esta pinza son demasiado finas para abarcar la batería del implante y se rompen en pocos días.

En nuestro caso reemplazamos las gomas amarillas por unas de color azul marino para que fuesen menos llamativas. En lugar de las grapas que sellan los extremos hemos utilizado hilo del mismo color fuertemente atado. Después de un año de uso sigue aguantando!

El extremo de la goma que tenía la arandela que hemos retirado hay que pasarlo por la arandela del Mic Lock y atarla como hemos descrito antes. El tubo del Mic Lock se corta a medida para que quede ajustado al contorno del pabellón auditivo pero sin apretar. De esta manera conseguimos que incluso si tirásemos fuertemente del implante, éste se quedaría sujeto a la goma tanto por la arandela gruesa como por el tubito que abraza el extremo del cuerno delantero por lo que es prácticamente imposible perderlo.

Un detalle más. En la parte donde están pegados el tubito y la arandela gruesa del Mic Lock he cortado en bisel la esquina superior para evitar que rozase demasiado con la oreja.


Los que tengáis la vista más aguda habréis visto el segundo briconsejo: El "Salva FM".

El implante de la foto tiene una "mochila" justo debajo de donde sale el cable de la bobina. Es el receptor del sistema FM. Cada receptor cuesta también un potosí y el sistema de sujeción aunque es perfectamente válido para un adulto se queda un poco escaso para un niño y su trajín diario.

Os acordáis de las arandelas de silicona que quitamos de la pinza amarilla? Pues parecen hechas a medida para sujetar los receptores FM o bien el Euroadaptador si utilizáis un sistema FM no integrado. Os pongo un par de fotos además de la anterior para que os hagáis una idea.


Hay que ser cuidadosos a la hora de colocar la goma para que la curvatura del cable de la bobina quede completamente natural y sin forzar. Adelantando o atrasando la goma se llega a la posición ideal.


En esta última foto podéis ver el mismo uso con el Euroadaptador.

Y por último una foto de todo el conjunto:



jueves, 12 de abril de 2012

sábado, 7 de abril de 2012

Yo quiero APRENDER

Paula llevaba dos semanas diciéndonos que quería aprender a montar en bici sin ruedines: creo que la culpa de ello la tiene su primita que es un prodigio sobre ruedas y cada miércoles a la salida de la clase de música da vueltas y vueltas con su bici mientras las mamás hablan un rato.

Ayer por la noche durante la cena nos dijo de nuevo por enésima vez que tenía que aprender a ir en bici "sin ruedines" y "con pedales" y tuve el desliz de decirle que si cenaba bien  al día siguiente yo la iba a enseñar...

Pues ha sido despertarse por la mañana y lo primero que ha dicho es que se ponía el casco y que bajábamos ya...

Hemos tenido que esperar hasta después de comer porque se ha puesto a llover mientras desayunábamos y cuando parecía que escampaba ha vuelto a caer esta vez una granizada que ha dejado todo el suelo blanco. A paula lo del granizo le ha parecido interesante pero no paraba de decir que tenía que salir el sol para que se secase el suelo.

Ha llegado el momento que se ha secado el suelo y nos hemos bajado al trastero a rescatar la primera bici de Miguelito. Hemos hinchado las ruedas, se ha puesto el casco y hemos empezado con "las prácticas".

Admito que mis esperanzas en conseguir que aprendiese eran tendentes a cero. El equilibrio y la coordinación no están entre sus virtudes. Pero sí su tenacidad y deseo de aprender.

"Cabeza arriba", "mirada al frente", "no te preocupes que yo te cojo" y "deja el timbre en paz que ahora no hace falta tocarlo" han sido mis instrucciones. La he cogido por el sillín y la he empujado para ayudarla a arrancar.

Y este es el resultado:

Tal cual.

Cinco minutos después hemos tenido que subirnos porque de nuevo ha empezado a llover y hemos aprovechado para merendar. Como al final han sido cuatro gotas, nada más acabar su vaso de leche hemos vuelto a bajar. Cuando más confiada estaba ha dado un traspiés y se ha caído con gran estrépito y con tan mala suerte que se ha dado en la cara con el manillar. Se ha hecho una heridita en labio y tiene la nariz y el ojo magullado (mañana va a ser un poema su cara...) Hemos subido corriendo a casa para hacer unas curas y Paula lloraba desconsolada. Cuando he conseguido que parase de sangrar el labio le he preguntado si le dolía y me ha dicho que no. Le he dicho entonces que no llorase tanto y me ha respondido que lloraba porque ya no iba a poderse bajar a montar en bici...

Según me lo ha dicho he vuelto a ponerle el casco y nos hemos vuelto a bajar a la calle. Sólo le ha faltado decir un "¡No hay dolor, no hay dolor, no hay dolor!" al estilo Rocky Balboa.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Concierto en familia

El pasado fin de semana fuimos al Auditorio Nacional de Música  a un “Concierto en Familia” que como su nombre indica está especialmente preparado para poder ir con los niños y en los que el público asume que no pasa nada si un niño se pone a llorar en el momento más inoportuno.

Para nuestros hijos era la primera vez que asistían a un concierto y teníamos cierto temor a que a Paula se le hiciese largo o no consiguiese disfrutar la música con sus implantes cocleares.

En todos los congresos, conferencias y literatura que hemos consultado siempre se afirma que la música es la gran asignatura pendiente para los implantes cocleares. Nosotros siempre hemos visto que Paula se maneja bien con la música y de hecho canta con muy buena entonación.

En el auditorio teníamos una situación privilegiada desde el punto de vista de un niño: Justo encima de los músicos y más concretamente de la percusión.  Miguel, que tiene especial debilidad por su abuelo Víctor, se sentó con él y por lo que me han comentado disfrutaron como melómanos del concierto. A Paula la sentamos entre Ana y yo y antes de que empezase el concierto le estuvimos enseñando los diferentes músicos con sus instrumentos que iban llegando y ella nos aclaró muy eruditamente que justo debajo nuestro no había dos xilófonos sino un metalófono y un xilófono…

Durante el concierto se portó fenomenal y no se perdió ni un detalle. Le hizo especial gracia el director por los grandes aspavientos que hacía y los estuvo imitando a ratos para gran deleite del palco de enfrente. Cuando un instrumento sobresalía especialmente nos lo señalaba (porque sabía que no se puede hablar en un concierto) por lo que deduzco que era capaz de distinguir las diferentes sonoridades de los mismos. Le encantaron las arpas, las flautas, el bombo y los dos triángulos (el “pequeño” y el “mediano” según sus palabras).

Al final del concierto aplaudió como loca y le pareció genial que el director saliese un montón de veces a saludar y que nos regalase dos bises.

Ya cuando nos levantábamos para irnos una señora de la fila de atrás nos dijo “Qué niña tan buena, qué bien se ha portado y cómo ha disfrutado….”

Yo sonreí  y para mis adentros pensé:   “Si yo te contase…”