martes, 13 de mayo de 2008

Hemos cogido cariño al Martes y 13

Hoy nos hemos tirado toda la mañana en el Hospital del Niño Jesús. Teníamos neurólogo y oftalmólogo.

Todo ha ido bien. Nuestra niña está progresando muy bien neurológicamente, su perímetro craneal es proporcionado con su peso y talla y la vista sigue todo correcto.

La única pega es que seguimos sin saber por qué continúa ladeando la cabeza... pero seguimos investigando.

Las afecciones por citomegalovirus congénito por lo general se manifiestan al nacer (incluso antes de nacer ya se detectan con las ecografías de alta definición) pero no se puede bajar la guardia hasta que cumpla 2 años. Cierto es que el tiempo va a nuestro favor porque la incidencia disminuye según pasan los meses.

Otra cosa que me he fijado es que mi mujer y yo ya no padecemos el "síndrome de la sala de espera". Me explico: antes, lo pasábamos fatal cuando estábamos esperando que nos diesen un resultado de un electroencefalograma o un TAC o alguna otra prueba gorda. Era como la angustia que pasaba de pequeño cuando iba a ver las notas de final de curso pero multiplicado por 100. Pues bien, ahora yo no sé por qué pero de alguna manera hemos "hecho callo" y lo sobrellevamos realmente bien.

Hoy también he tenido la oportunidad de estar casi un par de horas en la sala de espera de neurología. Estaba hasta arriba de gente y había desde niños que no sé por qué estaban ahí hasta casos realmente muy complicados. Y con los niños están sus padres o abuelos. Creo que todos deberíamos pasarnos de vez en cuando por una sala de espera así para realmente apreciar nuestro día a día y ver lo poco que hace falta para ser felices.