martes, 29 de julio de 2008

Nuestra niña cumple un año.

El pasado día 24 nuestra hija cumplió un año. Esto ha sido motivo de alegría pero también oportunidad para pararse a reflexionar lo que ha supuesto este año o, más bien, este año y siete meses que hemos vivido desde que nos comunicaron la infección por citomegalovirus.

Ha sido agotador.

Cierto es que ahora vemos las cosas diferentes, hemos aprendido a apreciar lo que antes dábamos por supuesto y que hemos crecido como personas. Sabemos que hemos avanzado mucho pero todavía no podemos bajar la guardia ni un momento.

Hace un par de días mi mujer cambió de agenda/móvil y me encargué de traspasar toda la información del antiguo al nuevo. Por un error en la sincronización todas las citas de la agenda se duplicaron y tuve que ir día a día eliminando los duplicados. Fue apabullante ver las centenares de citas con médicos que hemos tenido este último año. Digo "hemos" y tendría que decir "mi mujer ha" porque ella ha ido sola a casi todas las visitas ya que yo sólo he podido acompañarla en una de cada 10 citas.

Hemos recorrido ya mucho camino y queda todavía no sabemos cuánto por andar. Ha merecido la pena el esfuerzo y más aún cuando vemos todo lo que ha progresado nuestra hija. Nuestra niña ha luchado mucho por avanzar desde el primer día. Se ha adaptado a los innumerables cambios de horario y rutinas necesarios para cualquier bebé. Ha colaborado siempre con los audiólogos, fisioterapeutas, neurólogos, rehabilitadores, logopedas, otorrinos, oftalmólogos y demás médicos que ha tenido que visitar y es algo que todos los médicos nos han resaltado. Nos ha demostrado que es una "niña 10" y nosotros nos esforzaremos para estar a su altura.

jueves, 17 de julio de 2008

Bajamos ligeramente la velocidad de crucero

Hoy nos han dicho en rehabilitación que no se ve nada fuera de lo normal en la resonancia magnética referente al cuello. Otro cantar es el cerebro donde se ven claramente rastros del paso del virus pero que no están afectando el desarrollo de nuestra hija.

Lo mejor de todo es que en lugar de tener que ir todas las semanas a rehabilitación, estimulación temprana y fisio ahora sólo tendremos que ir cada 15 dias aunque sólo sea durante el verano. La labor que están haciendo en el hospital Niño Jesús y nuestro trabajo en casa siguiendo sus directrices está dando muy buenos frutos y por ello se empiezan a espaciar las visitas.

Por cierto, mi mujer les comentó que yo había empezado a hacerle masajes en el cuello a nuestra hija sin su permiso y que habían dado resultado... y no se enfadaron!

¡Habló!

Hoy cuando he llegado a casa, mi niña me ha visto y ha dicho un gran ¡OA! (hola a su manera...) mientras me saludaba con su manita.

No ha sido una casualidad. Lo ha dicho intencionadamente. Hemos repetido la situación varias veces y lo ha vuelto a hacer.

Con 11 meses, nuestra niña ha empezado a hablar!