lunes, 4 de mayo de 2009

Todos los niños oyen

Una de las preguntas más recurrentes que me hacen los padres cuando se enteran que su hijo es sordo es si podrán oír.

La respuesta es con un 99% de posibilidades SÍ.

Hoy en día tenemos a nuestra disposición soluciones técnicas para prácticamente todos los tipos de sordera. No voy a entrar en detalle sobre las soluciones adecuadas para cada tipo de sordera porque eso es labor de los audiólogos y otorrinos y su elección se hace en función de muchos parámetros pero sí las enumeraré brevemente:

  • Audífonos digitales: Son infinítamente programables y se adaptan exactamente a las pérdidas en cada frecuencia.

  • Audífono implantable: Es igual que el caso anterior pero se implanta completamente debajo del cuero cabelludo. En España ya hay algunos implantados. Probáblemente en un futuro tengan una amplia difusión. La única pega que tienen es que sólo se pueden implantar en adultos ya que tiene que haber cesado el crecimiento.

  • Implante coclear: Es una maravilla tecnológica también infinitamente programable que está en constante evolución. Permite transmitir los impulsos eléctricos directamente en la cóclea. Son implantables desde los 6 meses de edad en la mayoría de los casos. Están indicados para las pérdidas auditivas profundas (las que hasta hace poco no tenían tratamiento).

  • Implante de tronco cerebral: Es el último recurso para los casos más complicados (ausencia de nervio auditivo). Consiste en colocar los electrodos directamente en el cerebro. Los resultados de momento son modestos pero en cualquier caso espectaculares e impensables tan solo hace unos pocos años.

La conclusión de todo esto es que nuestros niños van a poder oír. Y oirán muy bien. Cierto es que necesitarán un apoyo logopédico y que determinadas situaciones con mucho ruido ambiental les incomodarán pero VAN A OÍR. Atrás quedaron los tiempos en los que había que gritar a los sordos o hablarles con lenguaje de signos. Hoy en día un niño diagnosticado precozmente y tratado adecuadamente desarrollará una audición y un lenguaje equiparable al de cualquier otro niño de su edad.

Diálogos en las alturas

Este puente de Mayo nos hemos ido todos a París. Han ocurrido varias cosas curiosas que son dignas de comentar. La primera es que Miguel y Paula les encantó el aeropuerto y el avión. Fue una oportunidad buenísima para ampliar vocabulario y aprender todo lo relacionado con los viajes. Paula nos sorprendió en el viaje de vuelta cuando estábamos colocando el equipaje en el avión. Oímos el característico "clack" del cinturón y cuando nos dimos la vuelta vimos que se había sentado solita en su asiento y se había puesto el cinturón. Estaba orgullosísima de su logro.

El otro hecho remarcable es que al rato de estar volando, Paula vio a 3 niñas de unos 8 años que estaban 4 filas más delante y tenían un Pluto de peluche. "¡Nena guau-guau!" me dijo señalándomelo con clara actitud de "¿me puedo bajar a verlo?. Dicho y hecho le quité el cinturón y se fue a ver a las niñas y su adorable Pluto.

Una de las niñas se dió cuenta que Paula llevaba audífonos y discretamente le apartó el pelo un par de veces para ver qué era eso que llevaba en los oídos. Cuando me acerqué al rato la niña me preguntó: ¿qué es lo que lleva en las orejas? Le contesté que eran unos audífonos. ¿Para qué valen? Para oír bien porque Paula oye mal. ¿Y con eso oye bien? Sí, igual de bien que tú y yo. ¿Y le duele? No, no duele absolutamente nada, es como llevar gafas pero para los oídos.

Al oír esto último a la niña se le cambió la expresión de preocupación a alegría y dijo "¡Pues son muy chulis!"

La verdad es que los audífonos que lleva nuestra niña no son los clásicos de color beige sino unos muy estilizados de un color gris metalizado de lo más resultón. Por lo visto, cada vez más gente piensa que al igual que las gafas, si te gastas un montón de dinero en algo que tienes que llevar encima que por lo menos se luzca!