lunes, 4 de mayo de 2009

Diálogos en las alturas

Este puente de Mayo nos hemos ido todos a París. Han ocurrido varias cosas curiosas que son dignas de comentar. La primera es que Miguel y Paula les encantó el aeropuerto y el avión. Fue una oportunidad buenísima para ampliar vocabulario y aprender todo lo relacionado con los viajes. Paula nos sorprendió en el viaje de vuelta cuando estábamos colocando el equipaje en el avión. Oímos el característico "clack" del cinturón y cuando nos dimos la vuelta vimos que se había sentado solita en su asiento y se había puesto el cinturón. Estaba orgullosísima de su logro.

El otro hecho remarcable es que al rato de estar volando, Paula vio a 3 niñas de unos 8 años que estaban 4 filas más delante y tenían un Pluto de peluche. "¡Nena guau-guau!" me dijo señalándomelo con clara actitud de "¿me puedo bajar a verlo?. Dicho y hecho le quité el cinturón y se fue a ver a las niñas y su adorable Pluto.

Una de las niñas se dió cuenta que Paula llevaba audífonos y discretamente le apartó el pelo un par de veces para ver qué era eso que llevaba en los oídos. Cuando me acerqué al rato la niña me preguntó: ¿qué es lo que lleva en las orejas? Le contesté que eran unos audífonos. ¿Para qué valen? Para oír bien porque Paula oye mal. ¿Y con eso oye bien? Sí, igual de bien que tú y yo. ¿Y le duele? No, no duele absolutamente nada, es como llevar gafas pero para los oídos.

Al oír esto último a la niña se le cambió la expresión de preocupación a alegría y dijo "¡Pues son muy chulis!"

La verdad es que los audífonos que lleva nuestra niña no son los clásicos de color beige sino unos muy estilizados de un color gris metalizado de lo más resultón. Por lo visto, cada vez más gente piensa que al igual que las gafas, si te gastas un montón de dinero en algo que tienes que llevar encima que por lo menos se luzca!

3 comentarios:

  1. La familia de Paula vino a París para visitarnos. Yo no soy otro que Pablo, el hermano gemelo del padre de Paula.

    Otro hecho remarcable del viaje a París fue que al final de una cena que hicimos en mi casa con toda la familia (unos veinte a la mesa...) uno de mis hijos, empezó a dar guerra con un viejo harmonio que hay en el salón, el cual es como la vaca sagrada, ya que NO SE PUEDE TOCAR.

    Pues al oír el harmonio, la Paulilla, a la cual le llegan las teclas del harmonio a la altura de las cejas, se acercó, apartó al chaval y se puso ella a darle al pedal y a las teclas. Le gustó el estruendo, y pasó buen rato aporreando las teclas, para deleite de los comensales.

    A ver quien le dice ahora a mis críos que el harmonio NO SE PUEDE TOCAR..., y por otro lado, que gusto daba ver a la Paulilla dándole guerra al armonio...

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  2. Bien por Paula, esa luchadora y viajera!
    Seguimos con pasión la evolución de esta pequeña criaturita, digna de unos padres de casta, como vosotros.
    Saludos desde Cuenca.

    Edu, Krassi & Martín

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  3. En este viaje Paula me ha puesto un nombre nuevo: Me llamo Atitor.
    Y me gusta mucho.

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