jueves, 15 de octubre de 2009

El colegio

Paula ha comenzado el colegio y no lo ha podido hacer de mejor manera. Cierto es que ya ha tenido que faltar unos días por un catarro pero su periodo de adaptación está siendo fantástico. Va encantada al cole y a la vuelta no para de contarnos lo que han hecho y cantarnos las canciones que ha aprendido.

Elegir el colegio ha sido complicado. teníamos muchas alternativas y se nos insistió mucho para que eligiésemos un colegio especial para sordos. Nosotros no estábamos nada convencidos de la idoneidad de un colegio para sordos para nuestro caso. El razonamiento es muy sencillo: ¿Por qué hay que hacer algo diferente con Paula si oye perfectamente con sus audífonos y su desarrollo del lenguaje está incluso por delante de lo que se debería esperar para su edad? ¿Para qué tenerle que empezar ahora habla signada, palabra complementada, lectura labial...? ¿Por qué es necesario hacerle una adaptación curricular? ¿Por qué de entrada hay que rebajar las expectativas?

Tomamos la decisión de inscribirla en una escuela infantil normal. Mi mujer, imparable e incansable como siempre, hizo mil gestiones e indagaciones hasta conseguir que la aceptasen en la escuela infantil pública Bärbel Inhelder que está en la Universidad Autónoma. Es una escuela pública que en principio está ideada para los empleados de la universidad. Es pública pero tienen ciertas particularidades tales como menos niños en clase y horario flexible. Desde la primera vez que contactó mi mujer con la directora del centro nos pusieron todo tipo de facilidades y han sido tremendamente proactivos en todo el proceso.

Sus profesoras son el ejemplo perfecto de lo que todo padre quisiese para sus hijos. Tienen muchísima experiencia, son muy cariñosas y manejan a toda la clase de maravilla. Además reciben apoyo dos veces por semana del centro base por lo que Paula tiene en total 5 profesoras!

Hoy Ana ha hablado con una pedagoga del centro base que ha pasado unas horas con Paula para ver su evolución y no ha podido ser más positiva y elogiosa en sus comentarios.

Así que estamos convencidos que hemos hecho la mejor elección para Paula.

1 comentario:

  1. La otra tarde, cenando en un restaurante, la senté a mi lado y le dije bajito: "te quiero mucho" y me contestó riendo: "te queo mussso".

    No me miraba a los labios, éramos muchos en la mesa, había ruido ambiental y, a pesar de todo, "te queo mussso".

    No pedí postre. Ya me había dado Paula el mejor dulce del mundo.

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