lunes, 14 de junio de 2010

Faros en la Niebla II: Telmo

Siguiendo con los artículos "Faros en la niebla" me gustaría hoy traer aquí a nuestro querido Telmo.

El primer recuerdo que tengo de él es de lo más curioso. Estábamos en una reunión en la que habían convocado a una veintena de padres en un descansillo de los sótanos del un hospital para comentar los problemas que había con un servicio de rehabilitación (omito los detalles) Nosotros éramos por entonces unos novatos y todo nos venía grande.

Nos comentaron la situación (creo recordar que era un problema de recortes presupuestarios) y nada más acabar oí detrás de mí a una persona enfadadísima que a voces decía "pues si hay que ir a gritar a quien sea, yo voy"... "subo y que se atreva a decírmelo a la cara...." y otra serie de afirmaciones rotundas que dejaban muy clarito que era capaz de hacer lo que fuese con tal y que aquello no se viniese abajo.

Yo, que soy de poco levantar la voz, estaba alucinado. ¿Qué estaba pasando para que ese señor hablase así? ¿Tanto había en juego?

Camino de vuelta a casa se lo comenté a Ana. Tenía sentimientos contradictorios acerca de lo que habíamos presenciado y por un lado creía que no eran formas pero también intuía que aquello no era el fruto de una persona con un mal día.

Ana, que siempre me lleva la delantera en todos estos temas me dijo que quien había hablado era Telmo. El padre de un niño como Paula y que si había levantado la voz era porque sabía de qué se estaba hablando, todos los enredos que había por detrás y era consciente de lo que se estaba jugando.

Aprendí la lección. Nos jugamos mucho, hay que hacer valer nuestros derechos y sobre todo, toda la información que tengamos de lo que realmente pasa y hay detrás es fundamental. No podemos permitir que alguien arbitrariamente y por motivos no relacionados con la medicina cambie las reglas del juego.

Y si hace falta alzar la voz, se hace.

Hoy seguimos conociendo a Telmo (y su familia!). Para nosotros es nuestro consultor y amigo que siempre está ahí para echarnos una mano. Su casa siempre está abierta para cualquier evento y hacen que todos se sientan a gusto en ella. Me sorprende de él lo incansable de su lucha. Su empeño por llegar al fondo de los asuntos y llamar a las cosas por su nombre.

Gracias Telmo!

lunes, 7 de junio de 2010

Música para gnomos

Desde hace tiempo nuestra logopeda nos ha recomendado que apuntemos a Paula a clases de música. No hemos sido capaces de encontrar ningún sitio donde aceptasen a un alumno tan pequeño por lo que hasta la fecha el tema estaba estancado.

La luz se nos encendió hace un par de semanas mientras renovábamos el móvil de Ana en un centro comercial. Justo al otro lado del pasillo estaba la sección de instrumentos de música y Paula se fue derecha hacia las guitarras. Con mucho cuidado iba tocando las cuerdas con sus deditos y me decía "¡Mira papi! ¡Suena!"

Pregunté por si tenían guitarras pequeñas y el vendedor sólo me supo enseñar una guitarra un poco más pequeña de lo normal y de un precio excesivo. Había otra más pequeña pero estaba rota y no me supo decir cuándo la iban a recibir.

Comentando el caso en la oficina un compañero me dijo que dejase el caso en sus manos que él me daba una solución seguro. Resulta que su tío es Alberto García Ledesma, el compositor de la canción "Vamos a la cama que hay que descansar...." que nos mandaba a dormir cuando éramos pequeños. Ahora tiene un negocio de instrumentos de música y nos ha conseguido un guitarra diminuta que es una preciosidad y suena sorprendentemente bien.

Así que ya he empezado a recordar mis clases de guitarra de cuando estaba en 5º de EGB. Es una labor de cirujanos colocar mis dedos en esos trastes tan pequeñitos mientras leo las notas en el ordenador...