domingo, 10 de octubre de 2010

Clínica John Tracy

Tenía pendiente desde este verano hablar con detenimiento de todo lo que hemos vivido en la Clínica John Tracy. Han pasado ya casi tres meses y no pasa un día sin que me acuerde de nuestra estancia allí, de todo lo que aprendimos y de tanta gente maravillosa que hemos conocido.

Tuvimos la suerte de compartir el curso de verano con otras 11 familias hispanohablantes maravillosas con las que desde el primer día nos sentimos como en familia. A fecha de hoy seguimos en contacto con todos ellos y estamos al tanto de los avances de nuestros hijos. Es muy bonito saber que desde sitios tan distantes como Argentina, México, República Dominicana, Puerto Rico y Honduras hay padres que sentimos muy cerca. Es muy emocionante recibir una llamada hoy mismo desde México de Mercedes y Arturo para desearnos mucha suerte en la opercación de Paula este Jueves y mandarnos todo su cariño y oraciones. (Sí, a Paula la implantan este Jueves!!!)

Todos ellos son padres que luchan por sus hijos con problemas de audición para conseguir lo mejor para ellos.

De la clínica John Tracy me gustaría resaltar por encima de todo lo inmensamente profesionales que son. El trato hacia los padres es inmejorable, su implicación es total y su nivel de formación es impresionante. El abanico de profesionales es enorme: Audiólogos, logopedas, psicólogos... Todos tienen un trato especialmente personalizado con los padres y cuidan hasta el más mínimo detalle.

Había tres programas diferentes de actividades: Programa de padres, de niños con problemas de audición y de hermanos.

Los padres teníamos clases de formación, ratos para poder compartir nuestras experiencias con otros padres, ratos para asesorarnos con psicólogos y ratos para poder poner en práctica lo aprendido con nuestros hijos.

Los hermanos tenían un campamento en los que realizaban actividades para aprender qué significa tener un hermano sordo, cómo manejar esta situación y normalizarla dentro de la vida cotidiana y por encima de todo, se lo pasaron fenomenal hasta el punto que al final de cada jornada no se querían ir y hubo lágrimas el último día.

Por último, nuestros hijos con probleams de audición tenían sus actividades propias en las que desarrollaban su capacidad de escucha, y el habla. Todo ello mediante juegos y canciones que les hicieron disfrutar muchísimo.

Esto es de manera resumidísima el núcleo de nuestras actividades allí. Me quedo con la sensación de contar sólo el 5% de todo lo que vivimos. Cosas como el almuerzo con padres de niños que asistena a la escuela allí durante todo el año, el trabajo de los audiólogos con nuestros hijos, la visita que hicimos a todos los departamentos de la clínica, mis charlas con la directora de los cursos a distancia....

El hecho además de que todo el curso es gratuito (absolutamente todo, hasta el osito hecho a mano que les regalan a los niños!) confiere una calidad a esta experiencia difícil de describir. Cuando sabes que todo el personal que viene a trabajar en el curso de verano de España, Colombia, México... lo hacen sin cobrar e incluso pagándose el desplazamiento y la estancia te das cuenta de lo que realmente significa vocación y excelencia.

Ana me ha pasado un vídeo que creo que explica muy bien todo lo que implica y mueve la Clínica John Tracy.

2 comentarios:

  1. Hola, Pedro.
    Me emocionan tus palabras contando la experiencia en la Clínicva. De verdad.
    Y también me enritece pensando en lo mucho que hay que hacer en este y otros países, en los que sólo tenemos palabras altas y ninguna intención de mejorar en este aspecto.

    Un beso para Paulita en esta semana tan especial.

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  2. Una experiencia preciosa que no olvidaréis ninguno. Como una superkeda, vaya. Estar inmerso tantos días en ese mundo, con gente de problemas similares, aunque sea monotemático, ayuda a todo el que tiene esa vivencia. Seguro que Paulita y Miguel no lo olvidarán. Vosotros tampoco, por supuesto.
    Un abrazo fuerte en esta semana de alegrías

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