domingo, 3 de julio de 2011

La pescadora (no) valiente

Hoy, insensatos de nosotros, hemos ido a pescar con los niños. Con los DOS. Miguel ya sabe pescar y es bastante autónomo a excepción de poner le cebo en el anzuelo y algún que otro lío con el carrete. Paula NO es autónoma pero lo suple con ilusión e intuición ("insensatez" también es un adjetivo que puede aplicarse)

El caso es que Paula llevaba un par de semanas practicando con su minicañita (no mide mucho más allá de un metro) por casa. Le había colocado un corcho por todo capital al final del sedal y ella lo lanzaba de lado a lado del salón y recogía con salero dándole vueltas al minicarrete. Siempre pescaba algo de la variedad "pez imaginario pero grande-enooorme".



Hoy tocaba el bautizo de fuego. He reemplazado el corcho por un plomo de tamaño modesto para minimizar daños en caso de impacto contra una de nuestras cabezas y un anzuelo tirando a canijo también. (Atitor, es concretamente del 12, que tú le das mucha importancia a éstos datos)

Luego ha llegado el momento HORROROSO para Paula de constatar que había que poner un "gusano que se mueve!!!!!!" en el anzuelo. Eso ya no ha molado nada de nada pero ha superado pronto el disgusto porque al lanzar el sedal al agua ya no se ve el anzuelo.

El siguiente disgusto que ha tenido que remontar con la ayuda de mamá es el hecho de tener que dejar la caña quieta hasta que picase un pez. NO podía darle vueltas frenéticamente al minicarrete nada más lanzar el sedal...¡Había que esperar...! Un disgusto terrible.

Ana, haciendo acopio de su imaginación y dotes de santidad se le ha ocurrido contarle a Paula que había que cantarles canciones a los peces para que viniesen y poder ser pescados.  Como Paula canta hasta debajo del agua, pues a cantar se ha dicho.

No habían pasado ni tres minutos cuando su minicañita ha empezado a dar signos de que algo pasaba debajo del agua. La he cogido en brazos para subirla encima de la barandilla y le he dado la caña para que recogiese hilo. Recogía a la velocidad del rayo y cuando empezaban a flaquear las fuerzas y menos se lo esperaba ha aparecido colgado del anzuelo un sargo de unos 15 centímetros.

¡¡¡Un peeeeeez!!! ha gritado y a partir de ese momento las cosas se han torcido un poco.

Resulta que el pez no era como los que Paula ve en la pescadería ni como los del acuario. Me explico: En el acuario se mueven y van de un lado para otro porque están dentro del agua y en la pescadería están fuera del agua y QUIETOS. Este sargo daba unos coletazos tremendos y eso a Paula le ha parecido un despropósito y una falta de educación. Se ha puesto a gritarle "¡¡¡A dormir!!!" "¡¡¡Quieto!!!" y ha decidido que no le gustaba nada aquel pez impertinente.

Cuando el pez ya estaba en el fondo del cubo y fuera de la vista le hemos preguntado si quería seguir pescando y sin dudarlo ha dicho que por supuesto que sí.

Ahora volvéis 7 párrafos hacia atrás donde pone "Luego ha llegado el momento HORROROSO..." y os lo volvéis a leer porque la historia se ha repetido exactamente igual. La única diferencia es que en lugar de estar cantando tres minutos han debido rozar los diez.

Otro sargo. Del mismo tamaño. Igual de impertinente a los ojos de Paula.

Después de esto ha decidido que era mejor idea quitar el anzuelo y el plomo y volver a poner solamente un corcho. Ha elegido esta vez uno de color verde y rojo. Monísimo.

9 comentarios:

  1. Pedro: tus entradas son siempre de tan buen humor y alegría de vivir que dan gusto leerlas. Gracias amigo por tranmitir de esa forma las vivencias de esa mas que hermosa flia.
    ahhhhh y que prefiero el corcho tambiènjeje

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  2. Está claro que las jóvenes generaciones van superando a las anteriores, pero esto ya se pasa de castaño oscuro. Que la niña de los peines pesque cantando, esto es demasiado.

    A mi que me lo expliquen: ¿cómo se entiende que una criatura con hipoacusia acuda a la música para sus actividades lúdico-deportivas?

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  3. Bonita anécdota, es digna de recordar sobretodo el momento en que Paula canta para que se acercasen los peces, es muy divertida, muy bonita.
    PD:¿Pedro te noto mas delgado no?

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  4. jajaja, Pedro, me pongo en tu lugar, y en el de Paula. Más bien dicho, me he puesto a menudo. Me explico: Mi padre era de los de pescar casi cada fin de semana (de buen tiempo). Yo soy de Barcelona. Mis tios de Madrid, y todos pescadores de caña. Si el verano tocaba ir a Madrid, íbamos de pantanos y ríos. Si era en Barcelona, recorriamos los espigones de la provincia. Y ahí tienes al Pepito (yo) y su particular manera de pescar. Me aburría horrores, no recuerdo si les he cantado alguna vez, pero les he hecho de todo. Y encima me daban pena y los devolvía al agua siempre. Cuando Abel era pequeño, mi madre (mayorcita) le enseñó a pescar en el rompeolas, en uno de los peores días que recuerdo, que estuve tres horas sufriendo a ver quien caía al agua antes. Mi labor era vigilar... y ponerles las (asquerosas) lombrices. Ya hace mucho que no pesco, afortunadamente ahora Abel pesca otro tipo de faunas (femeninas).

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  5. Hola!
    yo lo único que pesco son resfriados, buaaa!
    felicidades a esos nuevos pescadores! (¿qué decía Jesú? os haré pescadores de hombres, pos eso).

    Fíjate Pedro que en la pelicula "el padrino 2", Fredo le dice a Anthony (hermano e hijo de Michael Corleone) cuando lo lleva a pescar:
    Cuando eramos niños nos llevaban a pescar y el único que pescaba era yo, te voy a decir el secreto: rezaba un Ave María, y el pez picaba el anzuelo.

    Me lo has recordado con Paulita cantando.

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  6. Muy buena la anécdota Pedro. Será un recuerdo muy bonito para Paulita.

    Aunque discrepo del título... yo podria La Pescadora Valiente

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  7. me encantan tus entradas, siempre me alegras el día con tu optimismo! un abrazo para todos

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  8. Pedro me encanta los progresos de tu hija, seguro que este año en vacaciones la pasarais genial os reitero la oferta que si venís por Asturias no dejes de ponerte en contacto con migo un abrazo.

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  9. Me encanta Paula,esta super graciosa,vaya nervio que tiene,una anécdota digna para recordar.
    Y me encanta como lo escribes,besos a los niños.

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