sábado, 21 de enero de 2012

Entre el infarto y la apoplejía.

Hoy tocaba mañanita de recados. Paula se ha levantado con legañas y he aprovechado cuando salíamos del médico para acercarme al Corte Inglés a hacer unas compritas. Entre otras cosas tenía que comprar la pila del reloj. Me he acercado a la sección de fotografía porque me quedaba de paso y recordaba haber visto un stand de pilas de botón de diversos tamaños.

Un dependiente se ha acercado y al ver mi pila ha dicho: "Uuuuuy... esa pila tan pequeña aquí no la tenemos. Pregunta enfrente en la óptica que tienen pilas de audífonos y seguro que la tienen..."

Yo le he contestado que las de audífonos no valían y ha insistido casi con cara de ofendido que sí sí sí, que seguro que la tenían porque el había visto audífonos que llevaban pilas diminutas...

Le he replicado que las pilas de audífonos eran distintas, que eran de zinc-aire y que en un reloj cerrado herméticamente no podían funcionar. Como he visto que se me estaba quedando con cara de "Tú me lo vas a contar a mí que-me-lo-se-todo-sobre-baterías" y me iba a echar la sermoneta de la mañana, he levantado una coleta a Paula y le he dicho: Mi hija lleva audífonos desde los cuatro meses e implantes desde hace un año... créeme que sé lo que digo.

Casi se me muere el hombre. Ha estado unos segundos eligiendo entre el infartarse o caer fulminado por una apoplejía y al final sólo ha podido decirme balbuceando un "lo siento... lo siento muchísimo" como si hubuiese metido la pata hasta el cuello.

Me ha dado un poco de pena (un poquitín nada más) y por epo le he dicho que no se preocupase. Que llevar audífonos o implantes era la cosa más normal del mundo y que no tenía más que ver a Paula para comprobar que era como llevar gafas pero en los oídos.

Se ha recompuesto un poco (otro poquitín nada más) y le he dejado dando vueltas al mostrador de pilas con la mirada algo perdida.

Llegará el día en el que los audífonos e implantes serán algo normal. Llegará.

viernes, 20 de enero de 2012

No me acostumbro (dos años después)

Hace casi dos años escribí un pequeño artículo sobre lo increíble que me parecía que Paula pudiese estar progresando tan bien.

Por entonces no me podía imaginar todas las vueltas que tendríamos todavía que dar con Paula hasta el día de hoy. Lo único que no ha cambiado es que sigo sin acostumbrarme y dar por supuesto que nuestra hija hoy en día pueda hacer una vida normal.

Seguimos con logopedia y limando pequeños problemas (saltar a la pata coja es realmente complicado!) pero en líneas generales nuestra vida familiar se ha normalizado en gran medida.

Tengo la sensación que estamos empezando una nueva etapa. No lo sé definir con palabras pero presiento cambios!