sábado, 7 de abril de 2012

Yo quiero APRENDER

Paula llevaba dos semanas diciéndonos que quería aprender a montar en bici sin ruedines: creo que la culpa de ello la tiene su primita que es un prodigio sobre ruedas y cada miércoles a la salida de la clase de música da vueltas y vueltas con su bici mientras las mamás hablan un rato.

Ayer por la noche durante la cena nos dijo de nuevo por enésima vez que tenía que aprender a ir en bici "sin ruedines" y "con pedales" y tuve el desliz de decirle que si cenaba bien  al día siguiente yo la iba a enseñar...

Pues ha sido despertarse por la mañana y lo primero que ha dicho es que se ponía el casco y que bajábamos ya...

Hemos tenido que esperar hasta después de comer porque se ha puesto a llover mientras desayunábamos y cuando parecía que escampaba ha vuelto a caer esta vez una granizada que ha dejado todo el suelo blanco. A paula lo del granizo le ha parecido interesante pero no paraba de decir que tenía que salir el sol para que se secase el suelo.

Ha llegado el momento que se ha secado el suelo y nos hemos bajado al trastero a rescatar la primera bici de Miguelito. Hemos hinchado las ruedas, se ha puesto el casco y hemos empezado con "las prácticas".

Admito que mis esperanzas en conseguir que aprendiese eran tendentes a cero. El equilibrio y la coordinación no están entre sus virtudes. Pero sí su tenacidad y deseo de aprender.

"Cabeza arriba", "mirada al frente", "no te preocupes que yo te cojo" y "deja el timbre en paz que ahora no hace falta tocarlo" han sido mis instrucciones. La he cogido por el sillín y la he empujado para ayudarla a arrancar.

Y este es el resultado:

Tal cual.

Cinco minutos después hemos tenido que subirnos porque de nuevo ha empezado a llover y hemos aprovechado para merendar. Como al final han sido cuatro gotas, nada más acabar su vaso de leche hemos vuelto a bajar. Cuando más confiada estaba ha dado un traspiés y se ha caído con gran estrépito y con tan mala suerte que se ha dado en la cara con el manillar. Se ha hecho una heridita en labio y tiene la nariz y el ojo magullado (mañana va a ser un poema su cara...) Hemos subido corriendo a casa para hacer unas curas y Paula lloraba desconsolada. Cuando he conseguido que parase de sangrar el labio le he preguntado si le dolía y me ha dicho que no. Le he dicho entonces que no llorase tanto y me ha respondido que lloraba porque ya no iba a poderse bajar a montar en bici...

Según me lo ha dicho he vuelto a ponerle el casco y nos hemos vuelto a bajar a la calle. Sólo le ha faltado decir un "¡No hay dolor, no hay dolor, no hay dolor!" al estilo Rocky Balboa.